El despacho con LEX: del asunto al escrito
Organizar el asunto, revisar muchos documentos, usar agentes con tu visto bueno, editar en Word con control de cambios y compartir sin exponer lo interno.
Unos 40 minutos · 5 lecciones · test final
1. El asunto como centro
Todo lo de un caso vive en su asunto: documentos, consultas, tareas, plazos y lo que ha costado. Las consultas hechas desde el asunto usan su contexto y quedan anotadas en él.
Restringe el asunto a quien lo lleva y da a cada persona su nivel: ver, lanzar herramientas o cambiarlo.
2. Muchos documentos a la vez
La revisión en tabla saca de cada documento lo que preguntas (partes, plazos, importes, cláusulas), con el texto que lo respalda. Para una due diligence o una cartera de contratos, es el punto de partida.
Compara versiones para ver qué ha cambiado la otra parte y revisa contratos contra el playbook del despacho: cada tema sale aceptable, a revisar o inaceptable, con la propuesta en control de cambios.
3. Agentes con tu visto bueno
Un agente encadena pasos: consulta verificada, investigación, tabla, redacción. Los que preparan algo que sale del despacho se paran antes de redactar para que revises el análisis y lo corrijas.
Si una ejecución se queda sin fuentes o tú corriges siempre lo mismo, pide propuestas de mejora: salen de lo que ha pasado de verdad.
4. Redactar y editar en Word
Desde Word, edita con una instrucción y recibe el cambio mínimo en control de cambios, conservando formato, numeración y notas.
Antes de enviar un escrito, comprueba sus citas: cada una sale con su veredicto y su enlace.
5. Compartir sin exponer lo interno
El espacio compartido del asunto da al cliente, al procurador o al perito un enlace personal que caduca. Solo ven lo que marcas como compartido; lo interno no existe para ellos.
Cuando hay conflicto de intereses, levanta un muro ético: quien queda detrás no ve el asunto de ninguna manera.
Test final
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